Arte Contemporáneo
 Fecha:11/08/2010

Wolfgang Laib nos Habla de su Obra
Sin Principio Sin Fin
Por Ada Zapata Arriarán

Wolfgang Laib
| Wolfgang Laib

La obra de Wolfgang Laib en La Paz, sorprenderá con  elementos inusitados: el zigurat de cera, enigmáticos barcos, una  instalación con polen, y  una piedra de leche, objetos que invitaran a la contemplación  en el Patio de Cristal y en la Sala Temporal del Museo Nacional de Arte. La exposición se inaugura el jueves 12 a las 7:00, y a partir del viernes 13 se realizaran visitas guiadas hechas por estudiantes de la Academia Nacional de Bellas Artes y la Carrera de Artes de la UMSA. Capacitados con el artista  los guías familiarizarán a los visitantes con este arte contemporáneode, de martes a viernes de 4:00 a 6:00 y los sábados de 4:00 a 5:30. Wolfgang Laib se encuentra en La Paz, por primera vez en Sud América. Una realización  de diez días de montaje y preparación, revelarán la inusitada obra. Posteriormente la exposición será montada en   Chile. 

El trabajo artístico curiosamente, se inicia a mediados de los años setenta, después de finalizar una carrera de medicina,  influenciado por la religión y cosmogonía orientales. Se puede decir que la creación de Laib es un acto de fe. A diferencia del  Arte Contemporáneo suicida, que constantemente pone en duda su propia naturaleza a través de la ironía o inhumanidad. La pureza de Sin Principio Sin Fin, su eterna filiación con  la naturaleza, transporta serenamente ante el ser, afirmado la vida. No es extraño, por  tanto, que los opuestos se abracen, lo abierto y lo cerrado, lo sólido y lo líquido.  Para el artista la creación es un acto ritual y cíclico que se inicia pacientemente, con la recolección de materiales a través de los años.  Consagrando a su manera el espacio, en la caja blanca de la galería, donde se exponen  presencias, Wolfgang abre respuestas suspendidas o certezas inexpresables. Con asombrosa minimal sencillez formal,  frascos de polen esparcidos, mármol blanco y leche, o fuentes de arroz nutren maternalmente la sed de los sentidos.  Se puede decir que cada escultura es un templo, que acoge en silencio  la mirada del espectador,  esperando que la realidad se haga presente. Tal es el desconcertante valor de las  esculturas arquitectónicas habitadas por  el espíritu humano, aceptación y amor a la vida, un lugar donde reposa el alma del mundo. 

“Nosotros somos mucho más que el cuerpo”  afirma el artista. A continuación las apreciaciones del Laib  a Palabras Más en  días del montaje de las obras:


 “Estoy emocionado pero conozco poco del país, estoy  lleno de expectativas, he visto iglesias,  la variedad de culturas, de gente que se refleja en La Paz.
El titulo de la exposición  Sin Principio Sin Fin,  lo empleo en la obra de los barcos, la traducción comenzó en Madrid. La primera exposición en Nueva York  era Tu Vas a ir a Algún Otro Lado, como la vida, que es un viaje.


El arte encierra todo,  la medicina es una ciencia que tiene sus márgenes, y con el arte puede traspasar esos límites, el polen es el inicio de la vida de las plantas, el arroz es  un elemento que relaciona a los animales a las personas, estos elementos son vida para mí (…)La vida no es un desarrollo lineal sino en ciclos, para mí eso es la vida y así quiero reflejarlo en el arte. He trabajado con cenizas, expuse en Nueva York donde tenía el polen como inicio de la vida y en otra sala unos envases especiales como toneles donde tenía cenizas como el final de la vida.


El arte es lo más importante del mundo y así como el arte tiene que ser muy abierto y amplio yo también debo estar abierto y amplio. Es algo abierto, hace treinta años por primera vez creé La Piedra de Leche y si lo vuelvo a hacer ahora estoy feliz con eso (…)Es muy interesante trabajar de acuerdo a los espacios de los museos, cada obra se queda como tal pero al ser expuesta en otro lugar va adaptando o reduciendo o aumentando elementos, he sido muy mimado en espacios porque he estado en museos de todo el mundo.


Valoro mucho a los franciscanos, las religiones de la india, nunca me volví budista ni franciscano. Para mí la religión tiene que ver con la historia y con el pasado;  y el arte tiene que ver con el futuro, por eso no me he vuelto monje franciscano sino que soy un artista.
Para una exposición en Turín Italia también expusieron el zigurat más alto de seis metros y aproximadamente 20.000 montañas de arroz alrededor. Y para cerrar la exposición vinieron 45 bramanes,  y lo más interesante fue que se logró una obra entre la religión;  y en la misma obra se hiicieron ciertos rituales con los elementos que tenían. Ahí resulta una obra de dos elementos diferentes, la obra de los religiosos bármanes junto con la obra artística.”
 

El curador del Museo Nacional de Arte Edgar Arandia  afirmó que el montaje de la muestra que requirió de experiencia y equipamiento especial, se tuvo por ejemplo que preparar una cámara especial para calentar la cera de abeja “Había que dar soluciones técnicas eficientes aprobadas por el artista, con personal del museo y con voluntarios.  Son piezas muy delicadas y pesadas a la vez. Laminas de cuatro centímetros de grosor muy grandes calentadas a una temperatura específica para montarlas, trabajadas a tiempo record para que no varíe la temperatura”.

La presentación  es una oferta de IFA, Instituto de Relaciones con el Exterior  que  prepara exposiciones profesionales realizando giras en todos los continentes, y  gracias a la iniciativa del Goethe Institut se hace finalmente realidad en La Paz. Su directora Sigrid Savelsberg  señala estar muy feliz de presentar al público paceño una exposición diferente, un arte contemporáneo que varía  significativamente porque se  trabaja con materiales naturales. “Estamos felices de tener al artista para hacer una visita guiada para conocer la concepción que él tiene de su arte y queremos ver cuál será la reacción del público paceño. Ya estuvo en santa Cruz en una versión más reducida algunas obras no se pudieron armar  por el clima y problemas de transporte (….) Cuando vi que estaba en Méjico cuando vi que estaba en el continente supe que había que traer la exposición para La Paz, con la visita guiada con el artista (…)Yo creo que es una oportunidad, porque muchas veces no entendemos el arte contemporáneo, para entrar en un diálogo con el artista,  y preguntarle directamente, qué has pensado, qué has querido decir. Nos amplia el horizonte para entender mejor lo que estamos viendo. El se va el 15  y quiere visitar la Bolivia rural también,  vive en India y le interesa saber cómo vive la gente de otras culturas y  como hacen su arte y  tomar también  materiales de sus viajes a la naturaleza”

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