Libros - Sociedad
 Fecha:10/04/2017

La Serpiente Cósmica y el origen del conocimiento
¿Qué nos cuenta la ayahuasca?
Por Marcelo Reyes L.

Pablo Amarinto: Visiones de Ayahuasca
Ondas de la ayahuasca - Pablo Amarinto | Pablo Amarinto: Visiones de Ayahuasca
Ondas de la ayahuasca - Pablo Amarinto
En La Serpiente Cósmica(1999), el canadiense Jeremy Narby  expone una interesante teoría que vincula la biología molecular, en particular el ADN,  la llamada molécula de la vida, a los saberes ancestrales de los chamanes de la región andino–amazónica.
 
El autor parte de sus propias experiencias consumiendo ayahuasca, en la comunidad de los Ashaninka, en la amazonía peruana. En su viaje alucinógeno Narby comparte con seres extraordinarios, un par de serpientes gigantes, de colores muy intensos, con las que tiene una experiencia de humildad, de realización de su propia insignificancia como ser humano. Siendo un antropólogo educado en la visión racionalista y materialista clásica del mundo occidental, Narby es escéptico ante estas experiencias y ante los testimonios de los chamanes de la zona, que hablan de otra realidad, para ellos tan concreta como la nuestra, a la que se tiene acceso mediante el consumo de la ayahuasca, ese brebaje mágico preparado a partir de lianas y otras hierbas específicas de esta parte del mundo.  A partir de estas experiencias, y ante la constatación de que los chamanes poseen un conocimiento médico-botánico verificable, que de hecho ya en varias oportunidades ha sido aprovechado, algunos dirían robado, por la industria farmacéutica internacional,  surge la  pregunta ¿Cómo obtienen los brujos este conocimiento, si no están capacitados en química, o biotecnología, y siendo evidente que las mezclas de hierbas curativas son demasiado  complejas para ser fruto del azar, o de la simple prueba y error?. La respuesta de los chamanes es desconcertante, aunque bien enmarcada en su cosmovisión: el conocimiento viene de las mismas plantas. De la Ayahuasca. 
 
En el resto del libro, haciendo a un lado su escepticismo inicial,  Narby pone a prueba  ésta hipótesis mediante una investigación teórica basada en varias fuentes autorizadas en los temas de biología molecular, neurología, y estudios antropológicos sobre chamanes y alucinógenos. Se revisa por ejemplo  la teoría de la panspermia dirigida de Francis Crick, uno de los descubridores del ADN, que básicamente postula que dada la tremenda complejidad del funcionamiento y mecanismo que permite al ADN codificar los genes, y luego expresarlos mediante proteínas, es muy improbable, prácticamente imposible, que la naturaleza, en la Tierra,  haya llegado a crear el ADN mediante la evolución darwiniana, tomando en cuenta el tiempo de existencia del planeta tierra, y las fechas de aparición relativamente tempranas de las primeras células vivas con ADN. Entonces la vida tal como la conocemos en nuestro planeta habría tenido que venir de afuera.
 
Volviendo al tema que nos interesa, luego de su revisión bibliográfica Jeremy logra una epifanía al relacionar la serpiente  de los mitos de creación de los chamanes, y de varias otras culturas alrededor del mundo, con la forma de la molécula de ADN, que todos sabemos es una espiral doble, que se asemeja a una escalera torcida, o a un par de serpientes enroscadas.  A partir de esta analogía se desarrolla el resto del texto, llegando a conclusiones sorprendentes, que sin embargo son respaldadas por toda una argumentación teórica. En pocas palabras el ADN sería la serpiente mítica, en el conjunto del ADN humano, pero también de las otras especies vivas, estaría plasmado  una especie de libro akashico, una fuente de saber, a la que se puede acceder en otros estados de consciencia propiciados por alucinógenos como la Ayahuasca. El punto más controversial es que éste mecanismo de alguna manera exige que el ADN sea un ente consciente. Esto es así porque los chamanes dialogan con los espíritus de la Ayahuasca y del tabaco, y de otros seres vivos. Esta interactividad exige una individualización,  y un propósito, al menos temporal, de aquello que otorga las respuestas. Una consciencia.
 
El origen de la consciencia en los humanos es uno los temas más complejos, que aún queda por resolver satisfactoriamente por la ciencia, o la filosofía. La respuesta materialista que dice que la consciencia es un mero sub-producto de la química cerebral no es satisfactoria y ha sido muchas veces contestada, por ejemplo a partir de la mecánica cuántica. Si la existencia de la consciencia en el ser humano es así de controversial para el stablishment científico actual,  ni hablar de asignar una consciencia a animales, u otros seres vivos, y menos una especie de consciencia colectiva a la molécula de ADN común a estos mismos seres.  
 
El libro de Jeremy Narby permite una reflexión sobre todos estos temas, a partir de una práctica cultural muy cercana a nosotros.  Otro de los méritos de La Serpiente Cósmica es el de entablar un diálogo de igual a igual entre los conocimientos que vienen del ámbito científico occidental, y aquellos de la tradición y los saberes de los chamanes amazónicos, despojándose voluntariamente de la mirada paternalista y condescendiente frecuente en estudios similares. Sin duda una lectura interesante.
 
Ya han pasado casi dos décadas de la primera edición de este libro, y en éste periodo la crítica más frecuente que ha recibido es que el argumento se basa en una especulación teórica, y no se exhibe ninguna prueba concreta. Esto efectivamente es así, como ya se ha señalado Narby lo que hace es una investigación bibliográfica, pero en su defensa hay que decir que muy poco se ha avanzado en  la comprensión del funcionamiento neuronal, no ha habido avances que permitan generar algún tipo de experimento que compruebe la hipótesis presentada. Probablemente tampoco hubo interés de los científicos en investigar un tema que bordea lo esotérico. Por otro lado el autor en el ínterin ha regresado a la selva peruana a tratar de buscar más pruebas, éste viaje ha sido relatado en el documental La Noche de la Liana (2003)  dirigido por  Glenn Switkes. Desafortunadamente el film no está disponible en Internet. En 2006 Jeremy Narby publica Inteligencia en la Naturaleza, una secuela en la que amplía sus investigaciones, ya no limitándose a las culturas amazónicas, sino que indiga sobre saberes que provienen de la naturaleza también en otras culturas aborígenes del mundo.
 
Para finalizar quisiera enfatizar, como ya lo hace el autor, que no basta con tomar ayahuasca para acceder al conocimiento, sino que se debe pasar por un entrenamiento de varios meses, que incluye una dieta rigurosa, periodos de soledad en la selva y la guía de un chamán experimentado; la verdadera experiencia de la ayahuasca se asemeja más a una pesadilla guiada, que a un "viaje" recreacional. Es algo que conviene recordar. En una sociedad donde ya nada es sagrado el consumo de ayahuasca también se ha banalizado, y existen ofertas de pseudo-chamanes urbanos, dirigidas a turistas, pero también a lugareños ingenuos ávidos de curas fáciles. La advertencia está hecha. (mreyes/palabrasmás)
 
 
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