Literatura Boliviana
 Fecha:21/02/2017

La Narrativa Contestataria y Social de Gaby Vallejo Canedo


Entrevista a Willy Oscar Muñoz y Gaby Vallejo Canedo
Por Ada Zapata Arriarán

En la mesa de escritores: Willy Muñoz y Gaby Vallejo.
| En la mesa de escritores: Willy Muñoz y Gaby Vallejo.

La Narrativa Contestataria y Social de Gaby Vallejo Canedo es el título de la nueva obra de la editorial Kipus. El trabajo compilatorio y análisis crítico corresponde al escritor Willy Oscar Muñoz, doctor en literaturas hispánicas de la University of Iowa. El autor  refiere que la obra de Gaby “coincide  con el desarrollo de la historia de la novela hispanoamericana: desde la nueva novela experimental del Boom, de múltiples estrategias narrativas, hasta el llamado Post-Boom, la modalidad literaria que abandona la complejidad narrativa para dar lugar a una literatura de lectura más fácil, más readerly".  La Narrativa Contestataria y Social de Gaby Vallejo Canedo reúne varios ensayos  en torno a la figura de la interesante escritora a través del tiempo y su convivencia revolucionaria con la palabra. La Revista Palabras Más atrapó las  impresiones de ambos autores, en una breve y reveladora entrevista el día de la presentación en el salón Augusto Guzman de la Casa de la cultura el pasado 13 de febrero. A continuación las palabras de Willy Muñoz y nuestra querida escritora Gaby Vallejo Canedo.

 

AZ: Muchísimo gusto señor Willy Muñoz. Dijo que la presentación de esta obra es una necesidad vital para celebrar la escritura de la autora; pero además, una necesidad de llenar vacíos casi imperdonables, como es analizar la  prolífica obra de una generación fundamental de escritores destacados. ¿Cuál es la importancia?

WM: Bueno podemos empezar con Gaby Vallejo, es una de las primeras escritoras que pertenece a la primera generación de escritoras feministas, por decirlo así. Es una tradición que empieza con Adela Zamudio, pasa por Yolanda Bedregal que en realidad escribió quizás la primera novela que trata de la discriminación literaria que sufre la mujer. Pero la importancia de Gaby Vallejo no solamente entre las novelistas bolivianas, sino entre todos los escritores bolivianos, es que ella introduce un nuevo tema en la literatura boliviana, que es el cuerpo, especialmente el cuerpo femenino. Porque el cuerpo es el tema fundamental de la literatura feminista a nivel mundial. Es el cuerpo con su sexualidad, su erotismo, pero también es el objeto de la discriminación social, política, económica, etc. Entonces ella introduce este nuevo tema a la narrativa boliviana.

De Néstor Taboada Terán, podemos decir que vuelve los ojos hacia la colonia para darnos las raíces de nuestra nacionalidad. Raíces históricas pero también de ese anhelo que existía durante la colonia, ese anhelo de libertad. Con Cesar Berduguez entramos nuevamente en la opresión política; en el estar en la cárcel, por decir así, en una parte de su narrativa. Pero también, especialmente en el lugar del olvido; él trata de esta historia olvidada de estos pueblitos pequeños donde se encuentran nuestras raíces culturales. Trata de nuestras creencias, leyendas, hábitos, pero que ahora son pueblos fantasmas porque la gente joven se viene (a la ciudad), entonces escribe de estos pueblitos que también son parte de nuestra nacionalidad.  Ni hablar de la gran labor de producción literaria que tiene, es uno de los grandes compiladores del cuento, es conocido por las múltiples antologías que tiene.

Por otra parte yo creo que la nación le debe muchísimo a Adolfo Cáceres. Porque es, digamos, entre los últimos críticos literarios, que ha rescatado volumen tras volumen la literatura boliviana, es el único que se ha preocupado de la producción literaria que existía antes de la independencia. Muchos críticos, incluyéndome a mí, que estoy más en la literatura contemporánea, casi desconocemos la literatura que existía antes de la independencia.

AZ: ¿Sería también una forma de inscribir autores dentro de la estética del boom latinoamericano, cuáles serían estos parámetros generales?

WM: Bueno, es verdad que no tenemos digamos muchos innovadores, Bolivia es un país enclaustrado porque no tenemos salida al mar, y eso no solamente es un obstáculo geográfico, sino también es un obstáculo social, cultural, político. Entonces recibimos influencias de afuera, casi indirectamente: los grandes escritores no hacen de La Paz y Cochabamba lugares donde dan sus conferencias. Sin embargo hemos tenido innovadores, una de las grandes innovadoras dentro de la literatura boliviana, es Adela Zamudio. Entró en la novela psicológica, inclusive fue vilipendiada por haber dejado el realismo que había en ese tiempo.

Tenemos innovadores como Jaime Saenz o  Borda, que sería el anticipo de lo que sería Felipe Delgado. Ha habido escritores que han abierto una brecha, de lo que se podría decir el antes y después. Quiroga Santa Cruz es otro, con Los Deshabitados. Escribe ya una literatura donde hace un acercamiento más o menos sociológico del pesimismo que existía como consecuencia de la Revolución Nacional. No como política sino como comportamiento social de sus personajes. Varios autores que han escrito después de esta novela, tienen personajes que son los personajes fracasados en los que prima el pesimismo. Entonces esta es otra forma de innovar la literatura.

 

AZ: Gaby, en éste diálogo con la escritura, qué siente al haber recorrido todas esas obras y temáticas, qué nuevos proyectos tiene?

GV: Lo primero es que he descubierto que maravilloso es recuperar lo que dijimos hace cincuenta años, lo que dijeron otros al leernos y  luego como la palabra va circulando de impresión en impresión, o de libro a libro, mostrando el vivificante poder que tiene la escritura. Que lo que se escribió hace cincuenta años, se va a releer con este libro y con los enfoques sobre las distintas obras por otros lectores. Eso sí es darme eternidad, es darme proyección, es darme una circulación mayor, creo que ese es el poder fabuloso de la escritura.

Luego entre proyectos, yo tengo múltiples proyectos, sobretodo de promoción de lectura. Tengo una biblioteca para niños que es la única organizada en Bolivia, y la única que tiene programas de nivel internacional, hemos recibido premios internacionales, ahora mismo estamos esperando un premio de Suecia, que es un premio fabuloso que se llama AsterRivers. Mi vida se ha volcado en los últimos años a la promoción de la literatura, porque creo que si no conquistamos a los niños y a los jóvenes nos quedaremos en la era del libro impreso, y los libros quedarán como muestras en el templo del saber; en las bibliotecas como muestras de una época, cuando verdaderamente la lectura desde el impreso tiene otras connotaciones y otra calidad de comunicación interhumana.

Creo que la cosa humana que se transmite, el deleite de leer palabra por palabra al ritmo individual y en soledad total es un proceso tan hermoso, que quiero que los niños aprendan a leer, a defender la lectura. Incluso mis estudiantes de la biblioteca tienen su propio periódico para niños. Bueno, de escritura tengo siempre varias cosas pendientes, entre ellas una nueva novela.  Ultimamente he tomado la juventud como temática,  que no lo ha dicho ninguno de los ponentes. Porque claro, el libro es para mayores, tengo tres novelas juveniles que han entrado en Cochabamba con una fuerza grande: Tatuaje Mayor, Chiquita la Vida no es Fácil y he vuelto a recuperar Los Vulnerables que igualmente se lee mucho. Tengo una novela que la estoy gestando, que no se si por la fuerza que tiene será para mayores porque es un poco dura. Pero los jóvenes de hoy leen también leen novelas fuertes, porque la televisión y los medios a quitado las fronteras entre adultos y jóvenes.  A veces  muchos lectores están accediendo a lo que es la literatura dura o la literatura seria.

AZ: La obra compilatoria  de Gaby Vallejo es una obra contestataria donde se enfatiza la noción de lo femenino a través de las épocas, de la sangre, y del cuerpo femenino. Muñoz nos decía que ha habido una literatura marcada por el pesimismo. ¿Cómo se transforma esta literatura a través de lo femenino?

GV: Si bien se ha hablado del cuerpo bastante hoy, yo creo es solamente una dimensión. Circulan en mis novelas las ideas de los derechos que debemos asumir las mujeres frente a la exclusión permanente por siglos. Esos derechos de ocupar el sitio que merecemos, la manera como conquistar esos sitios y cómo desafiar al mundo, están en mis personajes femeninos. Todas mis novelas tienen personajes femeninos irreverentes, rebeldes, pensadoras, mujeres agresivas sexualmente incluso, porque creo que es el momento en que lo que se ha conquistado, como derechos de  las mujeres,  tenemos que asumirlos con fuerza y una persona que escribe tiene el arma suficiente para hacerlo, que es la escritura.

AZ: Tenemos a Gaby como coguionista, si no me equivoco, de la película de Paolo Agazzy con la adaptación de su obra Hijo de Opa. ¿Cuál es la percepción que tiene en relación al resultado final?

GV: No fui precisamente coguionista, fue UteGumz con Oscar Soria; pero me pidieron en la última etapa que participara en añadir algunos pasajes que no estaban en la novela y que sí iban a estar en la película, en ese sentido me pusieron como coguionista.

Tuve una impresión, no negativa pero muy fuerte el día del estreno, porque aparecieron escenas y situaciones que no estaban en la novela, que se habían cargado muchísimo porque estábamos saliendo de las dictaduras y había que utilizar cualquier medio para defender los derechos democráticos y el cine fue un medio. Paolo sabe, siempre se lo he dicho: en el montaje final apuntaron mucho a las escenas violentas, y no tanto a la esencia de la novela. Por ejemplo en la película no están los personajes femeninos que en la novela Hijo de Opa tienen mucha fuerza, porque son personajes que dialogan consigo mismos. Muchas veces el monólogo interior de las mujeres es tan significativo y no aparece en la película. Pero luego con el tiempo Paolo y yo hemos compaginado muy bien porque sabemos que es la única novela boliviana que ha registrado las épocas de la dictadura.

AZ: Finalmente como ensayista y crítica literaria, que ha podido participar en la edición del libro, apreciando trabajos que no eran conocidos. ¿Cuáles son los trabajos que podría destacar?

GV: Por ejemplo el que ha escrito Oscar Rivera Rodas, para una sorpresa mía. El ha escrito un trabajo de unas quince páginas de un nivel académico extraordinario. Se basa en cómo se ha usado el cuerpo en las épocas de los filósofos griegos y los filósofos teoclásicos que siempre han depurado o han despreciado, o han puesto el cuerpo como el lugar del pecado, del mal etc. y el uso que hace del cuerpo en mi obra, del  cuerpo que está en el libro Del Placer y la Muerte. Es un trabajo valiosísimo que yo considero, no diremos el mejor, porque todos son muy lindos, pero un trabajo novedoso. No lo conocía, y creo que un escritor como es Oscar Rivera Rodas que vive fuera de Bolivia y que recién ha conocido mi producción, y me dedica tan valioso documento es muy bueno para mí. Y así tengo muchas cosas sorprendentes que no conocía, algún trabajo de Virginia Ayllón, después de Alfonso Gumucio Dargon. Están  muy destacados escritores y críticos bolivianos, para mi es eso muy rico, algunos trabajos yo los conocía, yo le he ofrecido a Willy para que los vea críticamente; pero muchos de los trabajos que han aparecido en el libro no los conocía, por primera vez los he leído cuando me ha pedido que haga la corrección de él.

 

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