Cine
 Fecha:30/11/2010

Sagrada y Profana: Madre Coca


Conversamos con Eduardo Lopez
Por Ada Zapata y Marcelo Reyes

Foto: M.Reyes / Palabras Más
Eduardo Lopez | Foto: M.Reyes / Palabras Más
Eduardo Lopez

Eduardo Lopez Zavala es productor, videasta y cineasta. Ha sido director del Conacine y colaborador de la Cinemateca Boliviana. Ha dirigido "Martin de la Crujias"(1992), "El camino de las almas"(1989), entre otras producciones. Hoy nos habla de Inalmama documental que será estrenado en La Paz este 2 de Diciembre. 

MR: ¿Qué significa Inalmama?
E.L: Inalmama no siendo un nombre común para la hoja de coca, es un nombre que si se lo dices a un  aymara o un quechua, a un campesino que participa de cierta ritualidad, de cierto intercambio simbólico profundo, cacha al tiro. Es madre coca, es la diosa de la coca, es una condensación profunda de la coca en su lado femenino, de madre tierra, pero es muy bien colocada ritualmente en los Ayllus de Coroma, donde he tenido una experiencia muy fuerte con El Camino de las Almas, que es  otra obra muy vinculada a esta, es otra saga de reconstrucción, también es ficción con una dosis  extraordinaria de documental, donde se reconstruye una gesta comunitaria para recuperar sus almas, sus tejidos sagrados, y eso tiene mucha fuerza en la  politicidad  de la comunidad, esta la  coca de principio al fin, entonces hay mucho vínculo. No quiero decir que es una obsesión de autor, son cortes que he tenido el privilegio de poder hacer,  es cierta condensación de propuesta y concepción de este país, Inalmama es un ensayo sobre Bolivia, sobre cómo se articula Bolivia,  la coca es metafórica también, la coca es el gran articulador entre culturas, entre contextos, sociedades, hacia diferentes planos.


AZ: ¿El circuito entre Sagrada y Profana?

E.L: No somos muy serios con el tema de la coca los bolivianos,  es decir el tamaño de la economía de la hoja de coca no la conocemos, siempre se habla de la coca para uso tradicional, siempre es una cifra relativa, inmersa en una economía de la sombra, inmersa siempre en una informalidad, bajo  el sino de su potencialidad de cocaína. Entonces  esta dualidad moral, bastante transversal en la historia, porque en tiempos de la invasión, conquista, la colonia y después en tiempos republicanos, siempre la coca ha sido bendita y maldita, siempre en esa simultaneidad,  en esa tensión, cosa que no existe en otros rubros,  y ningún producto define mejor una economía material e inmaterial, ningún articulador tiene tanta eficacia entre ambos mundos, entre lo simbólico,  y lo material y lo económico, ninguno representa mejor aquello que Bataille llamaba la parte maldita de la economía. Es muy fuerte el tema de la coca y somos muy poco prolijos en abrir las anteojeras a un tema que nos define patéticamente en el mundo, somos productores, Bolivia es un país signado por ello.


Chichizo Lopez (Foto: M.Reyes)MR: ¿Coca es cocaína?
E.L: Coca es cocaína, “la coca no es cocaína”  es un  buen eslogan de Jaime Paz Zamora, pero la coca es cocaína, es coca,  la coca es muchas modalidades de articulación social y económica, ritual simbólica, pero también, y eso es lo que se quiere en esta película, hace y es parte de una dimensión que no podemos controlar, (...) tanto el brasilero, como uno de los callahuayas, que abren a la economía mundial. Es decir la economía de las drogas en el planeta no es una economía boliviana,  estamos hablando de miles de millones de dólares, de billones de dólares, en realización de cocaína, frente a lo cual, nos podemos definir como los típicos eslabones de la cadena como productores de materia prima y de mano de obra barata. No hay un acercamiento sencillo al tema, no hay rápidas dualidades, o miradas morales que definan por ahora con seriedad, y sobre todo con sabiduría el tema. Tampoco es válida la colocación facilona de “la coca es sagrada”, no la coca que yo acullico es una coca sucia, es una coca con “polidon”(…)


 AZ: ¿Qué es lo que más te interesa en Inalmama?
 E.L: (...) La coca se mira no se lee, porque no tiene un lenguaje que pueda ser leído, pero es parte de una ritualidad, cómo se abre el tallo, cómo se echan las hojas, es una cosa infinita de modalidades, lo que a mí me interesa es que es parte de (…) y sobre todo la fuerza mayor que tiene es la socialización, propicia socialidad. Por ejemplo, hay temas muy aceptados en nuestra mentalidad urbana “la coca quita el hambre, permite el trabajo etc.” es una visión colonial y esclavista de la coca  para hacer trabajar a los indios, y por eso ha sido también bendita en tiempos coloniales de la minería, sin coca no había mano de obra, así de sencillo. Pero la coca a su vez era el sustento para cualquier rebelión, todas las rebeliones eran signadas por la coca, y por un abastecimiento nutrido de coca, como en la meseta mejicana la Chía,  fortalecía y permitía no solamente la puesta en escena de los poderes de rebelión, sino también su sustentación material.

Así como era bendita para los señores mineros, cuando permitía una mejor articulación con la mano de obra esclavizada, la maldita coca simultáneamente era la que propiciaba los "takiokos", las rebeliones, los momentos de gran autodeterminación territorial de los indígenas enfrentados al régimen, y mejores momentos de negociación con los poderes, la coca era  una suerte de moneda franca también  en la colonia, y era un poderoso articulador.
Yo sí creo que el mascar, acullicar coca, tiene un enorme beneficio físico, terapéutico, medicinal, pero alimenticio y sobre todo para mí, es un tema de fortísima socialidad, de fortísima  socialización, y así se usa en el campo, y entre los aymaras urbanos, el momento del acullico es un momento social, de intercambio, de descanso, de compartir, es un momento muy intenso, incluso de pedir… nadie va a pedir la formalización de una relación de pareja en el campo si no llevas la mejor coquita, nadie va a pedir ayuda para el trabajo sin coquita, nadie llama entre los guaranís a la comunidad a trabajar sin coquita, tiene un tejido muy especial y una potencialidad extraordinaria, eso es lo que me llamó la atención.


MR: ¿Cuál ha sido tu pensamiento al organizar la película de esta manera, como una cantata?
E.L:
La coca te permite muchísimos abordajes, porqué no se ha hecho más sobre el mercado mundial de la cocaína, o sobre la parte más degradada, la dependencia a la droga, o sobre las vinculaciones sobre la industria de las drogas y el terrorismo, y la guerra, porque son economías articuladas. Yo decidí el tema por varios motivos.  Yo vivo estos tiempos de cambio con una disponibilidad muy grande hacia lo que significa que se abran nuevos contextos, nuevas posibilidades de intervención social, de la construcción de la realidad de los procesos, y para mí la coca era una manera también  de hablar  de lo que está pasando en el país.

Chichizo Lopez (Foto: M.Reyes)
 

La tentación fue muy grande desde el abordaje,  cuando decidí desde el principio  trabajar  musicalmente,  no siendo yo músico, la tentación era hacer una ópera, hacer coros, cantos y expresiones, y expresiones que sean puestas en escena de ópera, obviamente ni mi capacidad, ni mis posibilidades alcanzan para eso, entonces decidí una cantata, y una cantata thriller, donde se van tejiendo estas historias, cada una de ellas tiene principio y fin, alguna más desconcertante que otra, alguna mejor articulada que otra, todas son complementarias, no solamente los guaranís por allá y los yungueños por acá, hay viajes, recorridos, hay rutas, hay caminos, que no es una idea de montaje al final, sino es una idea de principio, la película ha sido rodada para ser montada así, la música a acompañado desde el principio la construcción de la peli. Siempre me ha gustado la tensión musical.

Esta vez por el tema por circunstancias de vida y de amistad profunda, y de reacción porque yo le conté la cosa al Panchi,   y el Panchi comenzó a tararear, es así cuando funciona algo.   Yo escribía y sabía que ahí le iba un coro, o se podía acelerar las cosas con un tempo. Me gusta el pentagrama tanto como el guión, y no veo por qué no se puede trabajar guiones de forma pentagrámica o viceversa, claro  el riesgo es muy grande, el riesgo es la sobredosis musical, a algunos cineastas muy respetables en otras partes del mundo, a algunos  les fascina la música, a otros les gustaría menos. Toda la música es original, no hay una prelación de una frente a la otra,  yo defiendo lo que se puede lograr como propuesta concurrente unitaria entre un ensayo político y una cantata.
 

AZ: ¿Cómo  accedes a los personajes y su consciencia política?
E.L: Le doy tiempo a los procesos, pese a que es un  road movie, uno decide cuándo volver, cuándo propiciar algo, cuánto restablecer y fortificar una relación, cuándo es necesario previamente poner una cámara, cuántas veces he estado en Tentayape con los guaranís antes de poner una cámara, o como he trabajado con los callahuayas en tres  o cuatro tiempos, porque es un tema de saber que puedes dentro de ciertos márgenes, propiciar una construcción, o una situación.
 Hay un trabajo muy largo con la gente, nadie que esté en esa película es ajeno a mi vida, y es algo que se construye antes, durante, y se queda después. Seguimos   con el proyecto de hacer El Camino a las Almas 2, veinte años después, la comunidad quiere hacerla. Esa es la posibilidad, mucha gente me dice “no has tenido problemas con los cocaleros, o con los guaranís, no te botan de las comunidades por K'ara, por  gringo, por intruso etc.”, depende de cómo estableces el contacto y cómo generas un intercambio simbólico comunicativo, paralingüístico, porque yo no soy  quechuista, o no hablo guaraní, pero me comunico y me hago entender, o ellos me hacen entender. Ninguno de ellos hubiera participado si no les interesaba el tema o la película, sabían muy claramente que se iba a hacer, obviamente no había necesidad de trabajar con ellos este subtexto de cantata, etc., pero había un tema fundamental  que era un respeto compartido, a las posibilidades de simbolización cultural de la hoja de coca. Ahí la contribución de todos los personajes y actores colectivos, porque hay los individuales, y hay grupos, cada uno está sustentado por una voz colectiva.
 

  (Pronto : La  interesante Segunda Parte de la  entrevista )

Audio Nota: 
COMENTARIOS
Fecha: 03/12/2010 Hora 13:10:45

ESTE TIO ESTA LOCO¡¡¡ COCA ES COCAINA??? ES POR ESO Q PARECE Q EL PIJCHO TODA SU VIDA

Autor del comentario: GUILLERMO COWLEY

Fecha: 02/12/2010 Hora 07:36:31

Sobre la construcción ética del documental Inalmama, hay mucho que discutir, pero es sencillamente lamentable todo el proceso irregular en que esta empañado. Tarde o temprano saldrá a la luz. Lo que me llama la atención de la entrevista es la afirmación que hace el Director del documental, sobre la coca. "La coca es cocaina" se ve que el autor desconoce el tema que ha tratado en el documental.....

Autor del comentario: Luis Guaraní

Fecha: 02/12/2010 Hora 15:02:46

Yo conozco el documental, el trabajo realizado es único por tratarse de una cantata y además docuficción, felicidades a los realizadores por una nueva reflexción estetica sobre el tema de la coca

Autor del comentario: Carlos Ponce




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