Teatro
 Fecha:20/10/2010

El Santo del Cuerno
Entrevista a David Mondaca
Por Ada Zapata Arriarán

David Mondaca
| David Mondaca

" Un espacio vacío, un hombre cruza, otro mira...  así nació el teatro " dice Mondaca citando a Peter Brook.

El Santo del Cuerno premio de dramaturgia Costa Du Rels, de David Mondacca, fue presentado por la Editorial Nuevo Milenio junto a Marcelo Paz Soldán en la Feria  Internacional del Libro de Cochabamba.  En el evento, iniciado con la representación de un fragmento de la obra,  el autor   comentó  la importancia del gesto en lugar de las imponderables "mil palabras".  Modo del conflicto, la estrategia y la urgencia en una historia, corta pero intensa, donde el hecho ordinario se vuelve extraordinario. 

Con  la publicación de esta obra se sustrae el texto  a  la  vida  fugaz del teatro con sus suigéneris  puestas en escena .   De esta forma el paso de la dramaturgia a la escritura, para luego devolverse al telón, da renovada vida al misterio del Santo del Cuerno.  Creación planteada como una puerta entreabierta al invisible mundo de los lustras, y que ya suscita interrogantes.

Después de 37 años de labor el actor sigue causando inquietud y fascinación por la atracción que ejercen sus obras, imantadas por la influencia de Jaime Saenz o de un recordado Raul Salmón en las tablas del teatro popular boliviano.

¿Quién es el Santo del Cuerno?

DM: Es un niño que pierde una corrida de torosque en realidad es una corrida de llokallas, los changos están corriendo ahí, un toro lo engancha en una corrida de toros en Siglo Veinte y el pierde una mano…  jugando con el cuerno de un toro se lo engancha y se vuelve su muñón…  se vuelve diestro manejando el cuerno y lustrando, entonces lo conocen como el niño manco, el lustra del cuerno…. y muere en el Faro Murillo, en una amanecida lo acuchillan.

Es un lugar donde hay un barranco tremendo en La Paz, en El Alto…es un lugar muy peligroso, muchas muertes accidentales y suicidas también… El vox populi santifica  a la gente que muere así, y parece que él agonizó, ensangrentado,  agonizó mucho tiempo, lo encontraron frente al Illimani. Un poco que la leyenda se pierde, y es un pretexto en realidad para contar las otras historias y hablar de una devoción de los lustras a su santito que los protege, que los cuida. Esto porque se santifica a quien a sufrido al morir…

¿En el Santo del Cuerno aparecen las Magnificas Lustras, otros seres  invisibles...?

DM: Si, de algún modo está arreglado pero tiene que ver con  una niña que se compra un traje  de novia usado de diez pesos, para ir a suicidarse. Es muy común eso. Creo que sobre todo nosotros que hacemos teatro tenemos que rescatar, y simplemente podar algunas cosas y ponerlas…

¿Coméntanos la preparación para construir la obra ?

DM: Son proyectos de largo aliento, siempre me dio vueltas este mundo de los lustritas. Hace ocho años que estoy trabajando en el alto y me he permitido acercarme mucho más a este grupo que vive en el mayor desamparo no están sindicalizados o asociados, o bajo el amparo de una ONG, o bajo el ala de un grupo religioso, niños a los que ya no les importa nada... Un poco acercarme a ese mundo e intentar develarlo. Creo que es objetivo del actor constanciarse y luego poder mostrarlo, trasuntarlo en la escena, copiarlo en la escena.

Estos ocho años a sido de un acercamiento a lo que pasa en El Alto. Allá hay una efervescencia, hay una juventud efervescente y la escuela de El Alto de alguna forma canaliza. Hay como dos mil alumnos en la escuela de artes porque es gratuita seguramente, pero si no estarían ahí dónde estarían... Tú sabes que la capacidad de observación en el   actor es instrumento, es parte de su trabajo y me ha permitido ver esto. Me llaman la atención estos seres invisibles, seres que parecería que son transparentes, que a veces me parece que es un pertrecho nuestro para no mirar la miseria que está ahí.

Sí, de alguna manera hice eso un buen tiempo,  aproximarse a los lustras, conversar con ellos. Luego con los alumnos que tengo, un grupo interesante de elenco; y estos dos grupos que dirijo, el de la Católica y el  de El Alto. Pero estas experiencias vienen de un acercamiento casi personal. Pero como decía en la presentación, la realidad nos supera, nos da la surda, revuelca la realidad.  Quién se va imaginar, lo que uno imagina es chiquito, es pequeño, casi nada en comparación a las cosas que suceden. 

Dices que toda obra tiene que ser profundamente autobiográfica, ¿Pensaste en alguna oportunidad en involucrar a actores naturales o trabajar con los propios lustras?

DM: Si, en el grupo de El Alto por ejemplo no es ajeno para ellos el oficio, ellos han pasado por eso, tu sabes cómo es el asunto de sobrevivir…y ahora estamos con los ojos en El Alto donde viven gran parte de los invisibles… y por disciplina propia esto de introducirse en estos mundos, sino sería impostura.

Martínez Ferrada, autor boliviano que vive en Venezuela, ligado también al teatro y a la literatura, el sostiene que sería impostura si no es autobiográfico. Si por lo menos no has sufrido en carne propia, si no has palpitado los personajes. Y es así,  en el actor es parte de su trabajo, un poco palpitar bajo esa piel. Pero sobre todo de observar, de observar y escuchar mucho, somos seguidores más que nada.

¿Por qué invertir los planos y filmar al público, por qué mirar al público?

DM: Bueno eso hemos empezado a hacer con nuestro teatro de títeres. Pero es que cada espectador es un mundo, el teatro tiene ese poder de transportarlo a otro espacio a otra dimensión… y uno puede leer en la gestualidad del público cómo está recibiendo. Nos interesa mucho, es un afán medio voyerista, el mirar a ver qué pasa, mientras uno está viviendo y sufriendo la escena.

Es interesante, lo hicimos haciendo títeres,  el adulto pide permiso para reírse, el niño es espontáneo, el adulto está esperando a ver si lo miran para poder reírse. El público traga saliva, la actitud del público siempre es de defensa, entra pertrechado, en actitud de cubrirse, cruza las piernas y se cubre... y en el momento que baja la guardia es que hemos logrado que el público se quite la máscara...  Y en estas filmaciones se ve este despojarse, este desarmarse, y  el tragar saliva, tal vez la piel estremecida se nota muy bien, nos interesa saber que produce nuestra obra.

En alguna ocasión  inadvertidamente descubrimos a Mondaca, desapercibido involucrado entre la gente, casi disfrazado para que no lo reconozcan ¿Por qué entrar de polizonte al mundo?

DM: "El teatro es una mentira", dice Vildoza, "el arte es una mentira, pero donde se dice la verdad" y la condición del actor es colocarse una máscara para desnudarse…. En otro sentido estaría con el almita a flor de piel y el actor trabaja con emociones y sentimientos y tiene que pertrecharse. Entonces muchas veces la vanidad y el ego es una protección que uno se coloca, generalmente todos somos seres sufridos y creo que el actor como nadie esta consiente de la vejez, de la enfermedad, del dolor y la muerte, de la impermanencia de las cosas. El actor como nadie sabe eso, lo efímero del hecho, pero tal vez mi suerte esté en esa entrega, en ese darse, entonces en el gran teatro del mundo uno opta un papel también.


(...) ¿ Así  investigar la naturaleza humana?

DM: También, si, siempre cito a Whitman, "miles de voces habitan en mí" dice, cito a Ricardo Tercero en Shakespeare que dice "mil y siete voces hablan por mí, somos todo"… y el actor tiene esa posibilidad de jugarse….


Finalmente tenemos la publicación y Marcelo Paz Soldán  habló sobre la relación de la escritura y la dramaturgia en El Santo del Cuerno, pero ¿Cuál es la relación de estos ámbitos en la lectura, la obra escrita puede existir independientemente de la puesta en escena?

DM: Digo en el prólogo no tengo pretensiones literarias. Alguien alguna vez me dijo que no era lenguaje literario, y mi respuesta es que no es una obra para leer, es para vivirla en escena. En ese espacio escénico las cosas van a calzarse perfectamente… tiene que ver con la oralidad, el modo en que hablamos, tal vez se rompan ciertas reglas. Por decirte un ejemplo, cuando Alejandro Jodorowsky pública Ángeles para Sanar, un éxito brutal,  querían segunda edición  y decía no,  voy a tardar cinco años en corregirlo porque el lenguaje es oral… alguien gravó las conferencias que él daba y publicaron….


El leguaje oral del lenguaje literario son distantes, no pretendo hacer un lenguaje literario esta obra, no es para leerla es para hacerla; y me interesa que quede como imagen.  Porque debo tener unos veinte trabajos dramatúrgicos y muchos se han diluido, porque soy flojo para escribir y  publicar es un calvario… Si no fuese Claudia Andrade yo no habría hecho nada, no habría recogido nada, el No le Digas también ha sido gracias a ese impulso y de Marcelo Paz Soldán, y este también, y  el Moreno de Plata también, todas las otras ideas se han quedado, en la obra que es efímera y ni siquiera la tenemos registrada en video.

¿Qué opinas si otro director se anima a ponerla en escena?

DM: Creo que tenemos bien cortadito el cordón umbilical, publicarla es ya que se libere, que hagan lo que quieran…(la obra es como un hijo que sale al mundo)….

 

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